26 de octubre de 2013

Minimalismo reivindicativo

Llegó, pensó, le rugieron las tripas de rabiosa hambre y su queja cobró forma...

Cómo está la cosa, picha...

16 de octubre de 2013

EscaparArtistas gaditanos: Hallowey feliz

El millonario nunca falla. Por algo lo es. Pasar ante su escaparate significa siempre invocar a las musas, abrir la mente, cambiar la perspectiva, viajar a otra dimensión... La obra del que para mi es el mejor escaparArtista conocido es una acertadísima mezcla de azar e intención. Los porcentajes en que ambos factores se mezclan para conseguir atraer la atención del biandante* sólo los conoce él. Ríanse ustedes de la fórmula de la cocacola.
Hoy ha habido cambio de escaparate; se acerca Halloween. O más bien, como según él mismo ha reflejado con un carioca azul en un trozo de poliexpán cortado a pellizcos, lo que se acerca es Halloweey. Y nos desea felicidad.
El letrero, casi más bien escultura, pende de un hilo en su extremo izquierdo hasta reposar el derecho sobre una horquilla de manigueta infantil. La misma, que en un alarde de habilidad publicista, guía en diagonal nuestra mirada hasta el martillo de capataz que amenaza con romper el cristal. De broma, por supuesto, como los huevos que reposan peligrosamente almacenados bajo la inestable horquilla. Y qué decir del efecto psicológico que esta obra de arte causa en nuestras mentes... Nunca esta sociedad le estará lo suficientemente agradecida a éste hombre por su labor en pro de la interculturalidad y la defensa de las tradiciones. Vengan de donde vengan, el millonario es capaz de sintetizarlas y hacerlas convivir en apenas cuatro metros cuadraos de escaparate en plena armonía. Como una metáfora de que otro mundo, basado en el respeto a la diferencia, es posible. Máscaras mexicanas, caretas de halloween, horquillas y penitentes de semana santa, huevos de broma, trompos, calabazas, revólveres, saxofónes y cornetas de plástico, paraguas plegables, calaveras y canicas... ¿se puede ser más cutre?... NO, y por eso es el millonario.

*Biandantes: que andan dos veces. Dícese de los típico aburrío de cádi que cuando ven algo que les llama la atención (una puerta de un garaje abierta, una discusión callejera, un guardia multando, una azafata montando un stand de ron pa repartí gorras o algo gratis, etc.) hacen dos pasadas para curiosear: la 1ª suavizando el paso y girando la cabeza descaradamente hacia el objetivo. La 2ª, tras un titubeante giro en el que han tenido tiempo de inventar una excusa , para volver sobre sus pasos y detenerse descaradamente sin ningún tipo de pudor, reparo, timidez o nada que se le parezca.

13 de octubre de 2013

La 1: manipulando sorpresas

A veces... bueno, a veces no, más bien casi siempre; casi siempre la tele te la mete doblá. Hastarfondo. Te coge relajao y dispuesto a tragártelo tó. Lo que te echen. Tal y como le damos al ON del mando nuestro cerebro se pone OFF. Mientras ante cualquier relación humana cotidiana como puede ser preguntarle al camarero que te acaba de servir el desayuno "¿cuánto es?" nos presentamos en modo alerta, ante cualquier presentador de telediario no tememos rebajar nuestro nivel de desconfianza . Y ellos lo saben.
En los últimos tiempos, los que cortan el bacalao tratan de defender su cortijo con uñas y dientes. Están sufriendo un brutal ataque desde medios alternativos y temen el contagio. Por eso no están sabiendo medir las dosis de las mentiras y manipulaciones que nos administran desde los medios oficiales bajo su control. Eso hace que en ocasiones se les vaya la mano y, a poco que te coja despierto, notes como te bajan los pantalones.
Algo así me pasó a mí el otro día. Por suerte me desperté cuando ya estaba agachado sobre la mesa y con los pantalones por los tobillos. Dos días antes había visto en facebook el video "la sorpresa"; ese en el que dos chavales valencianos recogen la inmensa y efímera alegría de un regreso y el tremendo dolor de una nueva despedida para denunciar el ocaso de toda una generación. El video tuvo miles de visitas enseguida. Ya va por 3 millones. Todo un fenómeno viral que, evidentemente, había que atajar. "La cosa no está tan mal", debieron decirle a los redactores. Y se pusieron manos a la pluma bajo la estricta mirada de los comisarios.
Ese día la noticia era que 128 españoles que habían llegado a trabajar a Alemania habían sido engañados. El encargado de velar por el buen ánimo de España a través de la tele, licenciado en manipulación mediática por la Universidad de su padre, Máster en libre asociación de ideas falsas, Doctor en darle la vuelta a las tortillas y especialista en desactivación de mensajes no convenientes, lo vio claro, dertirón: -¿no había por ahí rulando un video de dos perroflautas echándole la culpa de la emigración de los jóvenes al gobierno?... -si, jefe. - Pues desactivadlo. Dad la noticia de su éxito justo detrás de lo de los carajotes estos que han engañao en Alemania. Pero cortad la parte chunga y los créditos. Que tenga un final feliz. -...es un máquina... -susurraron los esféricos redactores...
Dicho y hecho. Lo que se concibió para la reflexión y la crítica se pervirtió hacia lo pasteloso. La potencia de la tele, para más inri la pública, hizo el resto. En pocos minutos se pasó del: "-¿has visto el video ese de la chavala emigranta que vuelve a su casa sin avisar?.. -si, qué asco de gobierno"... al: "-¿Has visto el video ese de la chavala emigranta que vuelve a su casa sin avisar?... -si, qué bonito"...

Ayudó entre otras cosas el hecho de resumirlo en un titular sobreimpresionado: "El video sobre el regreso de dos jóvenes a casa, éxito en internet". -Con eso basta -debió pensar el tirititero. -La gente no lee más ni se traga los videos enteros. Si se lo damos machacaito, mejor.  Sus muertos. Pensé yo. Y encima la locutora habla a la vez que la narradora pa que no nos enteremos de ná. 
Pero yo me di cuenta. Y el "qué asco de gobierno" se ha hecho más grande en mi interior. Por si a alguno os la metieron doblá, a continuación os paso las pruebas. En primer lugar el enlace al video original, en segundo el enlace al corte emitido por el telediario incluyendo la noticia de los engañaos de Alemania y por último el link a ese mismo corte pero sin la noticia de "los engañaos" delante:

Video original:

Corte emitido por el telediario (incluyendo noticia de "los engañaos"):


Corte emitido por el telediario sin incluir la noticia de "los engañaos":


Ea!, emigra y sé feliz. Emprende la aventura de movilizarte exteriormente. Y no te olvides de volver a casa por Navidad. Como el almendro.
Su puta madre...

27 de septiembre de 2013

Trabalenguas de la marca España

El super regulador está super desregulado,
quién lo super regulará?...
el regulador que lo super regule
su primo, su hermano o su hija será.

7 de septiembre de 2013

Gaditano por el mundo: Alemania

Uno se da cuenta de lo que es Alemania na má montarse en el avión de Tuiflai. Qué bastinaso io...no he visto un embarque más ordenao en mi puta vida. Y mira que tengo horas de embarque. De vuelo pocas, apenas dos veces que tuve que cogé el avión pa í a ve el cadi a Canarias. Pero qué pechá de esperá, chiquillo. Más de seis horas de retraso la primera vez y catorse la segunda. Vimo el cádi a lo justo porque nos pasó como a güilifó, él llegó un día antes y nojotro una hora, la que siempre quitan en las noticias de la radio. Y pegarse 14 hora en la zona de embarque de barajas o el prat puede aguantarse; sus restaurantes, sus compritas, sus exposiciones de coches, sus pivones con sus trolis, sus "maricona el último que vea un famoso" etc. Sin duda estos seudoplaceres pueden hacer más distraida la espera. Pero 14 hora en la sala de embarque de jeré viendo los cuatro tonele viejo de tio pepe por el cristal y dando vuertas por la tienda de barón dandy y brumel... Eso aburre al más pintao. Menos mal que la mente es capaz de generar entretenimiento para sobrellevar estos casos y que siempre viajo con el carajote del Rigodón, mi compañero de fatigas y viajes. Si alguna vez os veis en una de estas en jerez, jugad a apostar cuántas veces se arrasca los güevos por minuto el picoleto que está de pie al lao del escaner. Ese pobre si que está hasta los cojones de requisá garrafas de aceite y porritos sueltos... En fin, lo que os decía, 300 alemanes coloraos como gambas recién cocías tras pasar quince días en sancti petri jartos de arena, levante y sangría, en absoluto silencio. Respetando escrupulosamente la fila. En toda la sala tan sólo se escuchaba el tenue pero insistente rasgueo del índice y el corazón del picoleto sobre el tergal de su entrepierna... -ras, ras...raca, raca... Y ni siquiera era un sonido regular al que los bien entrenados cerebros germanos pudieran calcular la cadencia o la mecánica para preparar su oido y prevenir la escucha; no. Entre rasca y rasca el único patrón era la anarquía. Península pura.
Una vez las azafatas abrieron el embarque comenzó un limpio, puntual y ordenado desfile hacia el aeroplano tan solamente interrumpido por el único carajote que no había sacado el deneí de la cartera y ésta de la mochila: servidor. -A mí es que me ha hecho sacarlo el rasca-rasca al pasá el escaner... -me dijo el rigodón cuando notó que lo miraba asombrado...  Salvado el obstáculo entramos en el avión por el culo, como nos indicaron, y fue entonces cuando presencié algo que jamás había visto: todo el mundo se fue sentando y guardando sus cosas sin necesidad de cruzarse ni interrumpir el paso. Los culeros llegamos hasta la parte de atrás de las alas y los que entraron por delante hasta la de alante. - Ni en el lago de los cisnes, picha... -me dijo el Rigodón boquiabierto. Las azafatas pasaron, se situaron en su sitio y unas pantallitas descendieron del techo sobre cada fila. - Como pongan onda cádi me inmolo... -comentó en voz alta el rigodón. Temerosos de ver aparecer los anuncios del ayuntamiento entre la explicación del chaleco y la de las salidas de emergencia, tardamos en darnos cuenta de que el video del que podia depender nuestra vida estaba en alemán. -Tu no te preocupe, -me dijo Rigodón, -si vemo que el avión se cae buscamo la caja negra esa y nos metemo adentro... A las once y cinco en punto, el avión despegó. Increible. Alemania pura. Y tras un vuelo perfecto, a las dos y diez de la tarde según lo previsto, pusimos pie en Hamburgo; cuna de la completa de la huella. Continuará...

2 de julio de 2013

Japi birdai tu mi

Tudei is mai japi birdai. 41. Ya estoy en segundo de pureta. Ha sío un día intenso. Un montón de felicitaciones por feisbu, por guasa, por teléfono, por morse... en persona pocas; las de la familia básicamente. Porque me pasao to la mañana currando y to la tarde encerrao en casa con los míos jincándome (dando buena cuenta de) una tarta de chocolate con lacasitos que ma hecho mi primogénito de 4 años. Ayudao por la madre, ofcors. He aquí la foto de la matanza de texas:
Pa mí lo mejor de las redes sociales es esto. Por muy yongüein que sea uno, al final te acaba llegando tanta muestra de afecto. Pero sobre todo, lo que me ha hecho especialmente feliz, ha sido la carta que os muestro aquí abajo.
Me san sartao dos lagrimone na má que con el encabezamiento:
"Distinguido Sr. Gallordo..." Aún me tiemblan las piernas, "...es para mí una gran satisfacción poder felicitarle..." y termina: "...aprovecho la oportunidad para enviarle un cordial saludo". Y firma: "Isidoro Álvarez, Presidente". ¡Dios!... ¡el día más feliz de mi vida!. He tenido que esperar 41 años para disfrutar este momento, pero ha llegado. Y aunque esté feo decirlo, reconozco que ha sido la felicitación que más me ha gustado. Quié me lo iba a decir a mí... con lo que yo he rajao de la casa de este hombre...
http://elperspectivogaditano.blogspot.com.es/2009/09/episodios-municipales-i-especialistas.html

Pero las personas grandes lo son por algo, y el Presidente lo es porque sabe perdonar las ocurrencias de un pringaillo como yo y sobre todo porque tiene pasta pa escribirle cartitas a cada persona que cumpleaños en España. ¿Cuánta gente cumple al día?, ¿cuánto cuesta mandarle una carta a to esa peña?, ¿me la volverá a mandar el año que viene?...
Isidoro, no tenías que haberte molestao, de verdá. Bastaba con que no me cobraras el parkin del cortinglé un diíta cualquiera, picha.
Por lo demás, inmensas gracias a todos.

p.d.: Obsérvese la 2ª causa de devolución del envío que aparece en el sobre: "Defunción". La clientela se te hace mayor Isidoro...

29 de junio de 2013

Cadiztorias: La verdadera puerta del infierno

A lo largo de los siglos han sido numerosos los artistas que han recreado la puerta del infierno imaginada por Dante. La mayoría, como el propio Rodin, la representaron de forma espectacular; otorgándole un porte fantasmagórico y monumental. Pa cagarse por las pata abajo que diría mi agüela. Pero he aquí que una vez más la realidad supera la ficción y al levantar la cabeza durante una tranquila güertesita gaditana sin rumbo fijo me encuentro lo que se ve en la foto.
Era un callejón estrecho y maloliente; salpicado de alegres charquillos de orín y simpáticos mojones dispuestos en una aleatoriedad casi calculada. Sin patrón. No había más pauta que la falta de pauta, y eso, además de obligarte a mantener la vista y la atención fijas en el suelo, acojona. Y te atrapa. Cuando vienes a darte cuenta ya estás en el fondo del callejón como mosca en telaraña; atraído por los cantos o más bien efluvios de sirenas meonas. La densidad de charcos y mojones aumenta progresivamente obligándote a lanzar un pie tras otro. Palante por cojones entregado a la inercia. La duda ofende y pisa la mierda. Y vas en chanclas... Tiras de tu olvidada maestría en el fenix y esquivas in extremis muchos asteroides de mierda. Quien tuvo retuvo, piensas. Pero en ese instante caes en la cuenta que no hay nadie que te lleve las bombas. Ni la barrera. Y te acuerdas del titi. Siempre te daba el coñazo metiéndote el codo con su "¿te llevo las bombas?...¿y la barrera?...¿me deja la grati?". Pero al final te creó dependencia su buen hacer con la artillería cuando había que pasar de fase. Y ahora, cuando ya no está, lo echas de menos al hijoputa.
80 kilos y 40 años no pueden frenarse asín como asín una vez lanzados; y lo sabes. Sólo hay una posibilidad: una casapuerta a huevo que te permita abandonar la corriente saltando lateralmente. La maniobra es arriesgada pero si maestro fuiste en el Fenix, en el contra aún eres leyenda. Aún cuentan los más viejos de tu barrio como esquivabas a los carajotes del otro equipo tumbándote hacia las casapuertas  en el último suspiro, como Perico bajando las curvas del Turmalet. Del loco de los Pirineos al loco de las casapuertas. Más de un telefonillo tiene tu adeene. Qué legado...
Pero hace 30 años que no juegas al contra y las jambas siguen siendo de marmol.
"Le fou des Pyrénées".
Aún así, levantas la vista una fracción de segundo y divisas el objetivo y tu salvación: una casapuerta al fondo a la izquierda (al fondo a la derecha, huelga decir que todo es vater).
La vieja y oxidada máquina de cálculo de tu cerebro arranca, y mientras la vista le sigue transmitiendo la información que convierte en órdenes para tus piernas: mierda, meao, mierda, meao... meao, meao, mierda, meao... otra partición comienza a procesar los datos obtenidos en la efímera visual: distancia, velocidad, resistencia del aire, viento en contra, altura, anchura...
¡3,2,1!... ¡der tirón!...

El vuelo dura poco. El dolor en la cadera y el hombro durará más. Pero lo has coseguido. Makinón. Estás a salvo; o eso crees. A primera vista lo que ves es una casapuerta de mierda en un callejón de mierda (y orín). Pero no sobrevive uno en las calles 40 años haciendo caso a las primeras vistas. Siempre hay más.
La dantesca casapuerta, el candado oxidado por cerradura, la no repuesta pegatina del cerrajero a modo de rendición, el telefonillo empotrado en costra, el junquillo calcinado del marco, la brillante pringue en la puerta huella de una mano desesperada,  la pared ruinosa... y el cartel. Sujeto primero con cinta para marcar y anclado posteriormente con chinchetas para mantener firme la inscripción. ¿Dónde estoy?... ¿un solo perro ha hecho de esta calle un infierno?, ¿vive aún algún vecino en esta vía aparentemente muerta?, ¿débese la comentada cochambre al can?...
Dante, puerta, calcinación, desesperación, ruina, inscripción, infierno, vida, muerte, can... ¡cielo santo!...
No sé cuántas cagadas tardé en leerla pero lo hice. "La divina comedia" cayó en mis manos en el vater del amigo rarito de un amigo carajote en cuya casa pasé unos meses recogío. Nunca supe si las pilas de libros que ocupaban su vaterclós eran literatura o papel higiénico, pues a falta de éste, y teniendo a tiro aquella biblioteca...
En mi descargo diré que jamás mancillé un clásico. Cervantes, Chejov, Chespir, Estivenson, Estendal, Esteinbek, Cortázar y otros muchos podían respirar tranquilos si era yo el obrante (lo de tranquilos es un decir, se sobreentiende). Pero tenía que limpiarme y por consiguiente debía elegir. Y lo hice.
"El perfume" fue perdiendo hojas en una especie de apestoso otoño hasta quedar reducido a un panfleto con tapas duras. Siempre me había dao coraje ese libro. No sé ni de qué va, pero de vérselo a cientos y cientas de carajotes que lo bajaban a la playa a hacerse los intelectuales le cogí manía. Conozco alguno que ha tardado en leerlo más de siete veranos. Siempre lo llevaban sobre la toalla y con la portada a la vista. Yo no llevaba ni toalla. No la he llevado hasta cumplir los 35 y porque ya no pude esquivar más el puretismo. Sieso que es uno. Sieso pero leío, y "La divina comedia" me marcó. Por eso pude reconocer la puerta del infierno en cuanto la vi. La puerta que impedía el paso a los vivos y la salida a los muertos guardada por el cancerbero, el perro de tres cabezas (y por lo que se ve de tres culos). La auténtica entrada al inframundo en cuya puerta también había una inscripción:
“...por mí se va a la ciudad del llanto;
por mí se va al eterno dolor;
por mí se llega al lugar en donde moran los que no tienen salvación...". 
"Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate..."
"Abandona la esperanza si entras aquí".