25 de enero de 2013

ERA

Se levantó temprano; no serían ni las dos de la tarde. Una noche al raso destroza al más pintado, pero él era fuerte; su dinero le costaba. Había nacido para eso y saberlo lo hacía aún más poderoso. Lo pregonaban sus andares, su aura le abría paso: -¡aquístartío!, ¡quitarse der medio, carajo!, parecía decir su prepotente mueca. Y detrás iba él, a lomos de su ego. De chusma a élite en una madrugada. Ya lo tenía todo: los dimes y diretes le introdujeron en los círculos, la oportuna convidá le abrió las puertas del ensayo, los tejemanejes le dieron la punta jurado y la espera y los codazos le proporcionaron las dos entradas. Su madre y su chati asistirían a su entronización. Faltaba una semana para el estreno y ya sentía el poder. De pura ansiedad, apenas pudo comer un changüí antes de echarse un rato. Durmió con fular, no fuera ser qué. A las ocho lo despertó el otro contralto de su comparsa como tono de alarma; –Dios, cómo pía este nota, pensó admirado. Cagao, duchao, afeitao y perfumao, se puso sus angangas galas y tiró pal ensayo. Otra vez el aura, otra vez los andares. Atravesó la creciente masa de fanes que rodearían ya el local de ensayo hasta el primer pasacalles y llamó. Dentro, los cartones de huevo que insonorizaban el garaje acallaron al gentío. Pero faltaba ruido o sobraba silencio. -¿Qué pasa?, preguntó. - Tenemos que hablar, dijo el director. -¿Qué me vai a eshá? –Hombre, el perfil… - yo me viacagá en los muerto der perfí como me dejéi en la calle, con to lo que yo la dao al grupo, que ma partío er pesho en cada subidita, ¿y ahora ónde vi a í yo?, ¿en?... –qués quiere que te diga, picha, el autor se ha acogido a un ERA -¿y eso qué carajo é? –un Expediente de Regulación de Agrupaciones, sentenció.

Fuera, un güisper XL permitió a la chusma escucharlo todo. Antes de salir ya ERA carne de feisbu. El hashtag #antesERAcontraltoyyano fue trending topic mundial. Marcao pa to la vida. Y el caso es que no piaba malamente.

Publicado el 25/01/13 en La Voz del carnaval: http://carnaval.lavozdigital.es/noticias/2013-01-25/opinionnn-201301250919.html

20 de enero de 2013

Regreso al pasado

6 de enero de 2013. Día de reyes. 17:30 hrs. Vuelvo a casa tras recolectar los regalos. Resultado final: calcetimes, colonia, algo indescriptible (no por la emoción que me provoca sino porque aún no sé qué carajo es), un libro, un vale pa las rebajas que ya no vale porque este año han empezao antes, dinero de chocolate y varios discos pirateaos. De pronto, de vuelta con la cosecha, alzo la mirada y una pantalla del ayuntamiento me dice: "Ven a Cádiz en 2012".
-Sus muerto, respondo mentalmente, -otro año que no me traen el condensador de fluzo... ¿Cómo carajo pretenden que viaje al pasado?...
Pero tras reirme de mi propia ocurrencia (soy asín de carajote), me doy cuenta de que puede que el anuncio de la pantalla no sea un fallo, sino una oportuna e inteligente campaña turística ideada para atraer visitantes a Cádiz, al del 2012, vengan del año que vengan.  Si la ciudad se ha quedado estancada, ¿por qué no asumirlo y plantarnos en el 2012 para siempre no vaya a ser que lo que venga sea peor?... ¿existe la insumisión temporal?... Así daría tiempo de acabar en 2012 todo lo que ha quedado a medio hacer para 2012. O mejor aún, podríamos dejarlo todo como está, como congelado. Las obras, los proyectos... los gaditanos podríamos dejar de seguir la moda y llevar la misma ropa eternamente; los mismos coches, las mismas motos... como en La Habana. Así nos pareceríamos más a nuestra ciudad hermana. Podríamos convertir Cádiz en una especie de parque temático de la crisis y del "todo a medio hacer": "Ven a Cádiz 2012, ven a mediohacerlandia". Atracciones no nos faltarían: el puente interminable, la misteriosa lenta alta velocidad, la ciudad de la injusticia, el castillo de nunca acabar, los mamotretos indescifrables, el museo fantasma del carnaval, la estación fantasma, la carretera desindustrial, el hospital invisible... ¡qué pelotasooo!...
Sólo nos faltaría una gran atracción: el aeropuerto sin aviones. Todo es ponerse. Aunque la verdad es que esa atracción ya la hay en otros parques. Nos vamo a forrá, fijo.

Olimpo gaditano

Atenea las protegía. Con su cuerpo, con su pose. Segura de sí misma. Desenfundando su desafiante mirada antes que cualquier oponente tuviera tiempo de centrar la atención en sus protegidas. Había nacido Diosa y como tal miraba por encima del hombro a sus semejantes haciendo que inmediatamente dejaran de sentirse así al recibir el impacto de sus ojos. –No soy igual que tú, y lo sabes, parecían decir sus pupilas. Su exuberante aspecto atraía irremediablemente tanto a machos como a hembras: las piernas infinitas sobre sus tacones imposibles, la gigantesca distancia entre sus tobillos y el inicio de su falda, el escote veraniego en pleno enero, la guerrera abierta ahuyentando el miedo, su cabello recogido en un penacho que casi duplicaba su altura, los colores de guerra de sus garras y sus labios...
Impresionaba y atraía como un imán, pero cambiaba su polaridad para rechazar a los curiosos en los últimos metros, protectora. Pasamos junto a ella apocados, casi humillados por no ser capaces de mirarla de cerca; inferiores. Pero de pronto, Atenea nos obsequió con su voz al dirigirse a sus tuteladas: -¡aligerarse shosho!, ¡que yo también me meo!...
Hablar le hizo bajar la guardia y fue entonces cuando pudimos volver la cabeza y distinguir, entre el seat león y el citroen que las parapetaba por los flancos, como emergían, como dos pollitos abriendo el pico, la Yurena y la Yarisa. Las otras dos divinidades que completaban aquella ordinarísima trinidad. Ambas, tras la seguridad del parapeto, replicaron: -¡no te gire shoshito!, ¡que me se va vé er totito!...
Mientras Atenea contestaba al Kevin que las esperaba con una llamada que relataba otra realidad distinta a la por nosotros presenciada, una riada de orín y papelillos trajo la erizada y el carnaval hasta nuestros zapatos. Ya está aquí, sin pregón ni ná. Disfruten.

Publicado por mi otro yo, Javi Be, en La Voz del Carnaval: http://carnaval.lavozdigital.es/noticias/2013-01-18/olimpo-gaditano-20130118.html

7 de enero de 2013

¡Siga a ese coche!...

20:30 hrs. de la tarde del día de nochevieja. El corazón va rápido por las emociones que deja el año que se acaba y las ilusiones que trae el que empieza. Y por las habituales prisas previas a este tipo de celebraciones:
-¡venga que no llegamos!... -¡to los año igual!... -¡corre que nos están esperando tus padres!... -¿dónde has aparcado el coche?... -¿has cogido el vino?... -papá, quiero hacer pipí... -cuidao con los canapés, no inclines la bandeja... -¿qué necesidad tenemos de ir corriendo a tos laos?... -papá, quiero hacer pipí... - aquí está, abre... -¿y la llave?... -¿no la has cogido tú?... -mira bien en el bolso... -papá, quiero hacer pipí... -¡ah!, la tenía yo en el bolsillo!!... -venga niños, padentro!... -cuidao con los canapés!... -joder con los canapés, trae pacá!... -papá, quiero hacer pipí... -las nueve menos cuarto, qué vergüenza!... -ya está plegao el puñetero carrito, arranca!... -papá, quiero hacer pipí... -¡allí hay un sitio!... -no, es sólo motos... -allí!... -no, es minusválidos... -¡ahí se va uno!... -¿sale?... ¿no?...mecagüensuputamadre... -papá, quiero hacer pipí... -¿y los canapés?... -¡hostia!, ¡en el techo!... -¡para!... -¡me cago en los muertos del 2012!, ¡ar carajo los canapés!... -¡qué vergüenza!... -no te preocupes, ahora buscamos un chino... -¡niño!, aprovecha y baja pa hacer pipí... -es que ya no tengo más ganas... -¡¡¡noooooo!!!... -¿has cogío una muda?...
De repente, cuando consigues reanudar la marcha, se te pone delante la furgoneta de la foto: "Mariscos Camilo. Estilista licenciado en manjares del mar". 
Todos los ocupantes que sabemos leer, enmudecemos. Los que no, a la vista del logo, también. Pasa un ángel; mejor dicho, un langostino, y nos mantiene callados el tiempo que dura el rojo.
Parece algo premonitorio e ilusionante. -"Vaya pechá de gambas que meviameté entre pecho y espalda", parece pensar el chico cuando lo miro por el retrovisor sentado en su sillita. Porque no sabe hablar, pienso, si no fijo que diría en plan película de espías: -"¡siga a ese coche!... ó -¡no pierda de vista esas gambas!...".
Cuando llega el verde, abre al mismo tiempo el paso y la imaginación. Y mientras sigo al licenciado caigo en que llevo todo el día escuchando "feliz año!" por todas partes.Y me fuerzo a imaginar que si, que por qué no, que a pesar de todo este año va a ser bueno. Y decido interpretar como un buen augurio que una furgoneta así nos conduzca al 2013. El ánimo se viene arriba y se disfruta de la cena y la compañía. Se ríe, se brinda, se canta y se bebe y se vuelve a beber; como pez en el rio.
Y amanece el 2013. Y la resaca arroja a las playas de nuestra realidad la subida de la luz y el euro por receta. Y la subida de los transportes. Y más Eres. Y un titular que anuncia que el peaje a sevilla sube a 7 pavos y pico. Y otro que anuncia que a Rodrigo Rato lo enchufan de consejero de Telefónica...
Y entonces uno se da cuenta de que la dichosa furgoneta ha sido como el conejo blanco del cuento que al grito de ¡vamos a llegar tarde! nos ha conducido a empujones al otro lado del espejo, al 2013.
Solo que aquí, al contrario que en el cuento, no hay vuelta atrás. Hay que quedarse, y que joderse admitiendo que la furgoneta era real y que las gambas no eran para nosotros.
Serían para Rato. Qué cabrón.
Feliz año. Disfrutad cada momento. Aunque dure un semáforo.

30 de diciembre de 2012

Cadiztorias. "¿Qué fue antes?...

Caminaba erguido, como de costumbre. Espalda arqueada hacia atrás y omóplatos tratando de plegarse sobre el eje vertebral obligando a la incontenible barriga a lucir esplendorosa  y a los brazos a entregarse desvergonzada e irremediablemente al vaivén del camino. Ambas extremidades superiores se distanciaban sin pudor de su centro de gravedad, como amenazando con desenfundar dos imaginarias pistolas a cada paso. Claro que, tratar de introducir cualquiera de los diez morcones que nuestro descrito tiene por dedos en un gatillo, se antoja una acción físicamente imposible. Realmante todos sus movimientos desafían las leyes de la física. Lo cual no significa que no sean armoniosos. Lo son, y mucho. Y convierten a nuestro observado en una demostración andante de las leyes de Newton; la inercia, la fuerza... No entiendo como los profesores de física  de los institutos y colegios de toda España no peregrinan en masa para aprender en vivo. Mucho están tardando.
Observar esas dos manos, que parecen diseñadas por Rubens, lanzarse sin miedo al aire para contrapesar y equilibrar la marcha, no tiene parangón en la naturaleza. Ni precio. Arriba, abajo, arriba, abajo... y siempre con la palma hacia atrás, como braceando a crawl por las calles.
Así iba por el centro de la calle conocida por Ancha. La hora se lo facilitaba en parte. A las 3 y media de la tarde pocos había que lo retaran en duelo por hacerse con el centro de la via. Aunque, a decir verdad, yo lo he visto caminar con la misma seguridad a horas más concurridas por el mismo sitio. Sin competencia. Su andar es siempre un "aquiestoyyoconmiscojonesysinotegustoquitatedeenmedio". No parece mala gente, no. Pero tiene unos andares de los que dan coraje. Quizás porque todo parece importarle un carajo y eso da envidia. No sé. El caso es que allí iba, calle abajo, como seis o siete metros delante mía. Mirarlo desde atrás es como mirar el fuego, te hipnotiza. Siempre trato de imaginarlo desnudo, pintado por el mencionado Rubens. Con to la manteca en armónico movimiento. Sin duda hubiera sido su modelo predilecto.
La escasa afluencia humana no impedía que conociera y saludara a uno de cada dos seres que se cruzaba; gatos, perros y palomos incluidos. La mecánica era siempre la misma: tras divisar su objetivo, pendulaba el manojo de morcones  con tiempo, imprimiéndole mayor fuerza para hacer coincidir el encuentro con la mayor altura de la mano y en ese momento lanzar un saludo tipo "jau". Luego los morcones volvían a bajar y a recuperar la velocidad de crucero ajustando sus parámetros poco a poco como el mecanismo de un reloj suizo (nunca pensé que alguna vez conseguiría unir las palabras "morcón" y "suiza" en una misma frase...).
Pensando todo esto iba cuando un trio de saludables que caminaban juntos por la derecha de nuestra marcha levantaron la mirada y lo vieron unos 15 metros antes del impacto. Él también los vio.
Para cuando hubieron regresado sus barbillas y sus cejas a la posición habitual tras levantarlas en el saludo, él ya les había acribillado con un potente "¡holaaa!" de tres "aes" empujado por el devastador golpe de aire que provocaban los cinco morcones de su mano derecha al subir a lo más alto.
Ganó. Y quizás, satisfecho por eso, no dejó transcurrir ni un segundo para celebrar su victoria con una sonora y sobrenatural absorción interior de secreciones que preparó en su lengua para, tras calcular la masa de la misma, el rozamiento del aire, la velocidad de la marcha, la amplitud del paso y la distancia a la siguiente alcantarilla, lanzarla describiendo una parábola perfecta que la hizo entrar limpiamente en el objetivo.
Yo lo ví. Los 3 recién saludados lo oyeron. Y ustedes han podido leerlo y casi, mal que les pese, vivirlo.
¿Y todo este sufrimiento para qué?, ¿por qué tamaña muestra de escatología escrita?... pues por una simple necesidad personal de profundizar en el conocimiento teórico de la especie humana y su comportamiento. No soy capaz, y por eso mi necesidad de compartir este asunto con ustedes, de resolver la ecuación:
¿Qué fue antes?, ¿la necesidad de sortá el gargajaso o la estimulante visión de una alcantarilla a huevo?... Ayúdenme, por favor. Éste que les escribe y la ciencia, se lo agradecerán.

12 de diciembre de 2012

Ni regalao

Cuando era pequeño y llegaban “estas fiestas tan entrañables”, el primer día de las vacaciones siempre amanecía con el canturreo del gordo. Creo que fue allá por segundo o tercero de egebé, cuando ya cargado con la experiencia vital que dan los años, elevé esta coincidencia a la categoría de rutina otorgando al sorteo del día 22 el título de “inicio oficial de la navidad” y al niño que cantaba el gordo el de “pregonero oficial de las fiestas”.

La navidad comenzaba por tanto con los soniquetes que llegaban hasta mi cama y con la ilusiones guión oportunidades que éstos traían. Cada número era una oportunidad de hacer realidad una ilusión. A primera hora, cuando entrevistaban al flipao ese que se hacía los trajes con pesetas o con billetes de lotería y a los dos típicos colegas que viniendo de recogida con un moraso der dó se ponían en la cola del salón de loterías pensando que era la de los churros, mi corazón estaba tan hasta las trancas de ilusiones como el bombo de números guión oportunidades. Pero a medida que avanzaba el sorteo, como si de un tráiler de la navidad se tratase, las ilusiones menguaban al tiempo que las oportunidades. Y es que eso es la navidad para la mayoría de la gente; una sucesión de oportunidades perdidas de hacer realidad las ilusiones. Empezando por el gordo que nunca te toca, seguido de unos seres queridos que nunca vuelven por más tabletas del almendro que te jinques y de un papanoel  que en tu casa sigue siendo un segundón en eso de los regalos o que ni siquiera comparece con la excusa de que no tienes chimenea, pasando por una nochebuena sin gambas o con turrón de suchar de marca blanca, continuando por unos deseos de año nuevo que sabes que no se van a cumplir pues si ni siquiera tienes cojones de cumplir tus propios propósitos de hacer dieta, dejar de fumar y empezar a correr por la playa cómo carajo esperas que alguien te conceda a ti un deseo…
Pero a pesar de todo esto, siempre, año tras año, a pesar de los palos y los desengaños, volvemos a concentrar los despojos de nuestras ilusiones en una última oportunidad: la noche de reyes. Nos lo jugamos todo a una carta; nunca mejor dicho. Y eso que, porque lo hemos vivido, sabemos lo que puede pasar:

-        ¿ya puedo entrar papá?...
      -        Espera, espera que me ponga las zapatillas… ya, venga, abre la
              puerta...
      -        ¡bieeeennnnnnn!... ¡mira, papá!, ¡un paraguas de chocolate!...
             ¡y un Baltasar de chocolate!...
      -        ¡busca!, ¡busca!... que tiene que haber más regalos…
      -        ¡monedas de chocolate y conguitos!... ¡y un chándal del colegio!...
      -        ¡busca!, ¡busca!...
      -        …ya no veo más regalos… ¡ah, si!, ¡unos calcetines!...
      -        Mira detrás de ti, ¿no ves algo muy grande?...
      -        Si, un robot… pero eso no es para mí…
      -        ¡claro que si, hombre!, yo creo que habla y se le encienden los ojos…
      -        No, yo no he pedido un robot, yo quería el tragabolas…
      -        …a lo mejor es que el robot se llama tragabolas… y los reyes
             san confundío…
      -        Pero yo no quiero un robot
      -        …a lo mejor es un robot tragabolas, mira… (le mete un polvorón
             de los que le han sobrado a los reyes junto al cubo de agua para
             los camellos)
      -        Papá, se va a atascar. Y yo no he pedido un robot, he pedido el
             tragabolas
      -        …ya…pero… igual es que en oriente los tragabolas son así, con forma
             de robot… ¡joder!
            (intentado extraer el polvorón de la boca del robot)… no, si al final me
            voy a lastimar… 
            (retorciendo el índice en el interior de la robótica boca para sacarlo)…
            ¡ay!, ¡ya me cortao!....¡
            con la puta madre del robot!…
      -        Papá, los robot no tienen madre…
      -        ¡Y tú no tienes  regalos!, ¡éa!, ¡castigao sin robot!... yastoy yo hastar
            carajo de tanta navidá y tanta lucecita… ¡con los muertos del amigo
            invisible y del tragabolas de los cojones!...
      -        Papá, cojones es una palabrota…
      -        Ha sido el robot…
      -        Papá, los robots no dicen palabrotas…
      -        ¿ah, no?, ni tragan bolas ni dicen palabrotas… ¿entonces qué carajo
            hacen los mierda de juguetes estos?, ¿tocarse los cojones?...
      -        …hablan y encienden los ojos….
      -        ¡po ála!, ¡a chaslá con el robó!... y si se pone pesao le metes conguitos
             y jugái a que es un tragabola…

¡Cuántos regalos no deseados y cuántas ilusiones rotas!... algunas por imposibles (-queridos reyes magos: quiero un ático), otras por no entendidas (-…y una nintendo de ese… ¿de ese de quién?... yastá el niñato este con los enigmas, cómprale un chanda y una pelota y a juí…), y muchas, muchas, por agotadas (-¿la draculaura?, lo siento está agotada… y la isla de los gormitis también… -agotado estoy yo que llevo recorríos to los carrefuses y corteingleses de la provincia… con los muertos de las moster jais y la puta madre de los gormiti de agua…)…
Por eso, cuando ayer pasé por el ayuntamiento y lo vi envuelto así, pensé:
-diooooooo… menudo regalito; pobre del que le toque en lugar del tragabolas o la draculaura… yo prefiero hasta el robot… pero… ¿un ayuntamiento?, ¿con lo que suele tener dentro?… NI REGALAO…