16 de abril de 2010

Tortilla de camarón

- ¿Publicidad engañosa?: ¿han usado intencionada e indebidamente el nombre del famoso cantaor para vender tortillitas de camarones?...
- ¿Sinceridad absoluta?: ¿reconocen la práctica habitual de echar un sólo camarón en la sarten y "er quien lo coja pa él" como si fuera el roscón de reyes?... marketing gaditano...

11 de abril de 2010

GADITANO POR EL MUNDO

Viajar debería ser una actividad recetada por los médicos al menos una vez al año (y que “la pasase el seguro”). A más de uno aquí en cádi le hace farta darse cuenta de que existe vida más allá de Puertatierra y de que la frase “lo siento picha no tor mundo puede ser de cádi…” está incompleta; le falta este pedazo: “porque cádi es mu shico”.
No se puede afirmar que “cádi es lo mejón der mundo” si no se ha visto el mundo. Hay que salir y ver para poder comparar. Así apreciaremos lo que verdaderamente es especial o único de nuestra ciudad. Hasta ahí la teoría.
El problema es que los pocos gaditanos que viajamos nos tomamos lo de comparar al pie de letra y eso no ayuda en absoluto. Es como si nuestro cerebro se resistiera a reconocer que está fuera de Cádiz obligándonos a tenerla siempre presente; como si nuestro “instinto gadita” nos impidiera entender el universo sin Cádiz. Hasta nuestros sentidos están en “alerta gadita” cuando viajamos: nuestra vista pendiente de encontrarnos algún conocido aunque estemos andando por la quinta avenida en pleno Manhattan. Nuestros oídos esperando ansiosos un “cogeslo ahí” aunque estemos en mitá de un fiordo en Noruega. Nuestro olfato empeñado en reconocer el olor a tortillitas de camarones aunque estemos en un mercado de insectos de Bangkok. Nuestro tacto preparado para sentir la textura de la piedra ostionera al tocar la pirámide de Keops. Y nuestro gusto…nuestro gusto dispuesto a afirmar que la anaconda frita de Shanghai sabe a cazón en adobo…ummm…se me hace la boca agua…agua de la Caleta, por supuesto.
Dicen que el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo. Y yo lo reconozco. Estoy enfermo. Padezco etnocentrismo crónico en su variedad más incurable: cadicentrismo.
Viajo poco y siempre con Cádi presente. Como referencia. Como comparación. Como unidad de medida. Pero en mi defensa he de decir que yo por lo menos salgo de Cádiz de vez en cuando. No soy el peor caso que conozco. Con decir que mis amigos me llamaban el güilifó porque era repartidor y to los días “viajaba” a Loreto, Cortadura e incluso San Fernando… Fue una época dura, todo el día con el equipaje a cuestas y esa sensación de no ser de ningún sitio…
Pero el mote se me quedó: güilifó. Y también el gusanillo por los viajes.
Aún recuerdo la primera vez que viajé. Tenía 18 años y cogí el 1 en la Plaza España para ir a la comisaría a sacarme el deneí. Todos mis familiares y amigos vinieron a despedirme a la parada. Parecía como cuando zarpaba el barco de “vacaciones en el mar”: tol mundo diciendo adiós con la mano y portando pancartas de “vuelve pronto”, “ondevastá tú mejón quen tu casa”, “ademá de verdá”, etc., y yo tirando papelillos y serpentinas por la ventanilla del 1 (cuando se podían abrí, no hase año…) mientras mi madre lloraba a lágrima viva apoyada en el hombro de mi padre que, con la otra mano, me hacía el gesto de que escribiera…
Aún no he cogido el transiberiano, pero si algún día lo hago, dudo mucho que su recorrido me sobrecoja tanto como el que el 1 realizó aquel día de la plaza España a comisaría.
En fin. Inauguramos hoy esta nueva sección llamada GADITANO POR EL MUNDO con la intención de ayudar en su recuperación a todos los afectados por cadicentrismo.
Nuestro objetivo es demostrar que se puede ser de Cádiz y viajar. Aunque la enfermedad nos acompañe, conviviendo con ella y dando consejos para que otros puedan seguir nuestros pasos y tengan, como nosotros, la oportunidad de comparar Cádiz con el mundo.
Y como Don Quijote no sería nadie sin Sancho, ni Batman sin Robin, ni Blas sin Epi, ni Andy sin Lucas… Güilifó no sería nadie sin Rigodón: el mayordomo carajote que me acompañará por todo el mundo. ¡¡¡Buen Viaje!!!...

22 de marzo de 2010

Prohibido aparcar via crucis

...si es que la gente aparca los via crucis en cualquier parte... y eso que todavía no ha empezao la semana santa... ¡¡¡yastoy yo en los caños!!!...

10 de marzo de 2010

Salga el sol por donde salga

Aquel año el otoño llegó como en los cuentos; desagradables ventoleras hicieron caer las hojas, los nubarrones se instalaron entre el sol y las azoteas y el frio tardó menos que nunca en empujarnos a sacar la ropa de invierno.
Era un frio inglés, lo sabemos por su puntualidad y por la seriedad que nos trajo. Cada grado que robaba al termómetro se lo quitaba también a la curva de nuestra sonrisa. Hasta hacerla plana. Hasta anularla. Hasta invertirla. Hasta luego. Humor inglés.
Acostumbrados como estábamos a ir en camiseta hasta el puente de octubre, y a dedicar el resto del mes a realizar una tranquila transición que nos llevara a ponernos el abrigo por tosantos, aquel viruji nos dejó tiesos; bloqueados física y mentalmente. Era la primera vez que en Cádiz se pasaba de la ropa de verano a la de invierno sin pasar por la de entretiempo. Hubo madres que no lo asimilaron y se suicidaron. Fueron las primeras víctimas. Hubo, también hay que decirlo, adolescentes que lo festejaron.
Ya se sabe que el frio te bloquea y si no reaccionas te congela. Aunque algunos no superaron ese primer bloqueo, la mayoría reaccionó. Pero el ánimo, anuladas e incluso invertidas las sonrisas, estaba bajo.
No ayudaba saber, como se sabe, que Cádiz es la ciudad más fría del planeta. -Que en Moscú hace -19 grados y en Cádiz 16, da igual, en Moscú te pones un abrigo y pasas hasta calor. Pero en Cádiz, te pongas lo que te pongas, con esta humedá… ¡amo home!, ¡a los moscovita eso los quería ve yo pescando en el puente to la noche!...
El frio se instaló sin pagar. Era la primera vez que se quedaba. La lluvia también. Llegaron chaparrones que duraban quincenas completas sin intermedios. Como en Compostela. Uno tras otro. Acabó el otoño y llegó el invierno recrudeciendo aún más la situación. Amanecía anocheciendo. Como en Finlandia.
Los nubarrones se hicieron cada vez más densos hasta eclipsar el sol y comenzaron los aguaceros. Éramos pocos y parieron las nubes. Viento, frio, lluvia y gris. Esto último era lo peor, pero aún no lo sabíamos… Las consecuencias no se hicieron esperar: humedades por doquier (y por las paredes también), niños insoportables con la vitalidad atrofiada a causa de la reclusión, propósitos de correr por la playa truncados desde año nuevo y ropa tendida eternamente dentro de las casas.
Para colmo, llegó el carnaval y fue subacuático. Ahí fue cuando la sonrisa se invirtió del todo. La Costa de la luz se fue al carajo. La salada claridad también. La ciudad que sonríe lloró.
Como si de una maldición bíblica se tratara, la población comenzó a enfermar. Con las defensas bajas por déficit de vitamina de la risa las epidemias se sucedieron y se mezclaron: vomitonas, gripes a, b, y hasta c, virus de 24, 48 y 72 horas, mareos, temblores y cagaleras, muchas cagaleras. La gente llovía por el culo.
Pero no todo fue malo. Nos quedamos “mu dergaitos” de cara a un verano de cuya llegada se comenzaba a dudar. Los índices de fracaso escolar descendieron llamativamente. Aumentó la productividad de las empresas e incluso, por increíble que parezca, la del Ayuntamiento. Y por último, los ciudadanos lo fueron más que nunca; al no salir, ni ensuciaban, ni gritaban, ni circulaban en motos con el tubo de escape trucao por aceras y calles peatonales, ni se saltaban las reglas más básicas de urbanidad.
Por primera vez, tras años de usar el término únicamente por su rima, los gaditanos se volvieron escandinaBos. Bastó con que el hombre del tiempo colocara una nube perenne sobre la ciudad. El gris era la clave.

7 de marzo de 2010

CarnAGUAL 2010

CarnAGUAL 2010. En mitad del temporal, una intensa sensación de sed obnubila mis sentidos afectando seriamente a mi voluntad. Bajo la incesante lluvia mi teledirigido y empapado cuerpo enfila el bar más cercano. Un movimiento más mecánico que consciente me lleva a detenerme momentáneamente ante "la carta" colocada en la entrada. ¡Plis!, ¡plas!; un rápido vistazo de izquierda a derecha y de arriba a abajo y la decisión está tomada. Picaste. ¿Selección natural?, ¿publicidad subliminal?, ¿caprichos de la lluvia?, ¿el destino?... No; marketing gaditano. Nada es casualidad. O si no, ¿qué hubieras pedido tú?...

4 de marzo de 2010

Mojón en almibar

¿Qué tipo de impulso irrefenable puede llevar a alguien a expresar sus pensamientos de esta forma en una pared en blanco?... Desde luego, el autor se habrá quedao a gusto; como si hubiera "cagao duro"...
(Chivatazo by Nasho)

18 de febrero de 2010

Indicadores de la crisis II: botellón anticrisis

Con la crisis hay quien recurre a las llamadas marcas blancas; otros en cambio, ni eso. No les llega ni pa güisky carrefú y se tienen que buscar la vida improvisando soluciones. Por suerte para ellos aún queda un romi en casa del abuelo que a modo de bodega conserva en su interior un frasco de varón dandy de 12 años esperando a ser descubierto y aprovechado. Esta imagen se ha visto en Cádiz estos carnavales...asín está la cosa. El botellón para hombres "muy hombres"